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Zamora es la Ciudad-Museo del Románico. El casco
antiguo alberga una veintena de iglesias de este estilo arquitectónico, de las que
aproximadamente la mitad conservan su estructura primitiva casi íntegramente.
La Catedral
es el más representativo de los monumentos zamoranos, que
data del siglo XII. Su elemento constructivo más destacado es la cúpula o
cimborrio colocado sobre el crucero, que constituye a la vez un elemento
arquitectónico y decorativo de singular belleza y originalidad, que
conjuga el gusto oriental con la sobriedad ornamental. La fachada sur, con
la denominada “Puerta del Obispo” constituye una de las muestras más
bellas de decoración románica. En su interior conserva muestras de arte
muy dispares, entre las que cabe destacar un repertorio de obras
realizadas en los siglos XV y XVI, con la rejería de la capilla mayor y el
coro, la sillería de este último, las puertas del claustro, coro y
sacristía, el retablo de la Capilla del Cardenal, la talla del Cristo de
las Injurias, a las que hay que añadir la custodia de plata y la valiosa
colección de tapices flamencos que guarda el Museo Catedralicio.
Junto a
La Catedral, debajo mismo de las peñas en las que ésta se asienta, se
levanta la
Iglesia de San Claudio de Olivares, también del siglo XII. Es de planta
sencilla y lo más destacable de su conjunto es la rica decoración que
cubre el interior de su cabecera y la portada, en cuyas arquivoltas se
representa el calendario agrícola, a través de las faenas propias de cada
mes.
Cerca también a la de San Claudio, se
encuentra la pequeña
Ermita de Santiago el Viejo, o “Santiago de los Caballeros”, porque se
dice que aquí fue armado caballero el Cid Campeador. Y el suburbio cercano
del
Espíritu Santo
conserva bajo esta misma advocación una iglesia cuya
fundación se remonta al siglo XIII.
En
el casco medieval, situados a uno y otro lado del eje que entonces dividía
la ciudad —la actual Rúa— se localiza la parte sustancial del conjunto
histórico-artístico. Inmediatamente cercana a
La Catedral
está la
Iglesia de San Isidoro, y al lado de la vieja muralla y junto a una de
sus puertas se enclava la
Iglesia de San Pedro y San Ildefonso, que fue el más grande y mejor de
los templos zamoranos después de la catedral. Es algo posterior a ésta,
pero su aspecto general no se corresponde con su primitivo estilo
románico, ya que sucesivas reformas rehicieron su torre y fachadas norte y
oeste.
Hacia
la mitad de la Rúa, en su misma alineación está la
Iglesia de la Magdalena
que mira al
convento de las Franciscanas
Descalzas del Corpus Christi, al otro lado de la calle. La Magdalena es
iglesia del último tercio del siglo XII, en la que destacan
fundamentalmente el ábside y la portada sur, considerada como una de las
de más rica ornamentación de todo el románico zamorano.
Santa María la Nueva
también se construyó junto a la muralla, pero en su
lienzo norte. Su nombre indica que fue reconstruida tras el legendario
“motín de la trucha”, revuelta antinobiliaria de la ciudad ocurrida en el
siglo XI y de cuya época se conserva el ábside como elemento más
significativo. En un radio de pocos metros, próximos a esta iglesia, se
localizan dos edificios civiles y otras dos iglesias: el antiguo
Hospital de la Encarnación, del siglo XVII y actual sede de la
Diputación Provincial, y la
casa-palacio de los Condes de Alba y Aliste, transformado hoy en
Parador Nacional. Frente al ángulo sur de este edificio y junto a la Casa
de la Cultura está la Iglesia de la Concepción, edificada también a
comienzos del siglo XVII; y más adelante, sobre el tajo de peñas en el que
se asienta la muralla, está la
Iglesia de San Cipriano, posiblemente construida a finales del siglo
XI, aunque reedificada un siglo más tarde.
Muy
cerca de aquí, en lo que fue una puebla medieval, y conocido todavía hoy
como Barrios Bajos, se asientan otra serie de edificios de indudable
interés arquitectónico, como las iglesias de
La Horta,
San Leonardo, Santa Lucía,
Santo Tomé
y el
Palacio del Cordón, actual sede del Museo Provincial.
Desde aquí y por la singular calle de Balborraz se accede hasta la Plaza
Mayor, en la que se asienta la
Iglesia de San Juan de Puerta Nueva, construida a mediados del siglo
XII y hoy totalmente restaurada. Frente a ella está el edificio del
Ayuntamiento Viejo, mandado edificar a finales del siglo XV por los
Reyes Católicos. También en las inmediaciones de la Plaza Mayor está la
Iglesia de San Vicente, del mismo estilo románico, aunque
sustancialmente reformada; lo mismo que la Iglesia de San Esteban, en la plaza del mismo nombre y que es la más
alejada del conjunto monumental de la ciudad.
En
este recinto del ensanche, conocido como el burgo, se construyeron también
varias iglesias y edificios singulares, aunque no todos se conservan.
Destacan sin embargo la
Iglesia de Santiago del Burgo
que es, además, una de las que mejor
conserva su traza románica, y el
Palacio de los Momos, que data del siglo XVI y es hoy sede de la
Audiencia Provincial.
Otros monumentos a destacar:
Convento del Tránsito: Fundado en el siglo XVI. Se trata de un edificio sobrio y de humilde portada clásica. En su
interior se encuentra la imagen de la Virgen del Tránsito, patrona de gran
devoción en la ciudad.
Ruinas del Convento de San Francisco:
Construido en el siglo XIV, con el abandono tras la desamortización, llega
hasta hoy las ruinas actuales que conservan los dos primeros cuerpos de la
cabecera y la puerta norte.
Murallas: Zamora tuvo siempre el título de “La Bien Cercada” y aún
conserva parte de los tres recintos amurallados que defendieron a la
ciudad durante los siglos XI, XII y XIII.
Portillo de la Traición: Un simple arco de
medio punto, pero cargado de historia. Cuentan que por él entró Bellido Dolfos, perseguido por el Cid, tras haber dado muerte al rey Sancho.
Puerta de Doña Urraca: Llamada así por considerarse cercano a ella el
palacio donde residía la reina. Data del siglo XII y conserva dos cubos
sobre los que se abre un arco de medio punto.
Castillo: Habilitado actualmente para fines
docentes, conserva el foso, la puerta de acceso y la torre del homenaje de
forma pentagonal.
Puente de Piedra: Tiene 16 arcos, su
construcción data del siglo XII, no obstante, ha sufrido abundantes
reparaciones debido a los desperfectos causados por las crecidas del
Duero. |